Largo y tendido hemos oído y leído las múltiples ventajas que aporta la tecnología LED en el campo de la iluminación: calidad de luz, durabilidad, eficiencia… Así que, dispuestos a disfrutar de ellas nos lanzamos a la compra de nuevas bombillas, las instalamos y vemos que el resultado no es el esperado. Seguramente habremos cometido alguno de estos errores a la hora de adquirir estas nuevas bombillas LED.

Comprar bombillas incompatibles con los reguladores instalados

En muchas ocasiones, tenemos luces regulables en casa (normalmente halógenos) y creemos que es suficiente con reemplazarlas por LEDs que también se puedan regular. La realidad es que en la mayoría de casos, los reguladores que tenemos instalados no son compatibles con las nuevas bombillas.

Esto se debe a que las bombillas incandescentes y halógenos presentan una carga muy superior a los LED (los LED consumen menos energía) y estos últimos no alcanzan la carga mínima que necesita el regulador para funcionar correctamente. La mejor opción es siempre adquirir el regulador junto a las bombillas.

Regulador LED Triac 300W con mando a distancia

Seguir pensando en vatios

Los vatios eran la mejor forma comparar bombillas, pero con la irrupción de las nuevas tecnología comparar vatios ya no tiene sentido. Es más, podemos tener diferentes bombillas LED que con el mismo consumo (vatios) ofrecen distintas cantidades de luz.

La luminosidad de una luminaria se mide en lúmenes y este es el valor que tenemos que comparar. Así evitaremos comprar bombillas que sean demasiado potentes o, al contrario, quedarnos con poca luz.

Comparación tubo fluorescente con LED

Luces con una distribución de luz diferente

Aunque las nuevas bombillas ofrezcan una cantidad de luz idéntica a las antiguas, si la distribución de luz, que viene dada por el ángulo de apertura de la luminaria, es diferente, iluminará de forma distinta.

Si tenemos dos bombillas que presentan la misma cantidad de luz (lúmenes) y una tiene un ángulo de apertura mayor, ésta iluminará más superficie, pero con una intensidad menor.

Diferentes ángulos de apertura a la misma altura

No revisar la calidad de la luz

Una de las formas de medir la calidad de una fuente de luz es comprobar su índice de reproducción cromática (CRI). Este valor mide la fidelidad con la que se representan los colores de los objetos bajo la luz.

El valor de CRI máximo es 100 y equivale a la luz natural.  Un valor de adecuado para el CRI sería de 80 y un valor inferior puede hacer que los colores parezcan más apagados.

Comparación de diferentes valores de CRI

No tener en cuenta la temperatura de color

Con las bombillas convencionales teníamos claro que las incandescentes y halógenas aportaban una luz cálida, mientras las fluorescentes generaban una luz fría. Con los LED las posibilidades se multiplican, ya que pueden diseñarse en diferentes temperaturas de color.

Si renovamos nuestros viejos halógenos que tienen una temperatura de unos 3.000K por luces neutras de 5.000K, aunque tengamos la misma cantidad de luz y esté distribuida de la misma forma el aspecto de la estancia será muy diferente.

fondo_temperatura_color_efectoLED

Estas son probablemente las principales causas de error al actualizar las luces de la casa por unas de LED. Lo importante antes de adquirir bombillas LED o cualquier otro producto es informarse bien y si es necesario dejarse asesorar por un profesional.

En efectoLED disponemos de un departamento comercial, con amplia experiencia en el sector, que solventará cualquier duda que puedas tener y, por supuesto, también atenderemos todas las consultas que nos lleguen vía los comentarios del blog.