Con la llegada del frío y, en especial, el cambio de año llegan las ya casi tradicionales noticias sobre el precio de la luz. Esta vez los titulares resaltan que, en las eléctricas, un cliente nuevo se beneficia de un precio inferior al de los clientes antiguos.

Repasaremos como se encuentra el mercado de la electricidad y descubriremos si es cierto que cambiar de compañía nos puede hacer ahorrar algunos euros.

Situación del mercado energético

En la actualidad, los consumidores disponen de una creciente variedad de ofertas y opciones para contratar tanto la luz como el gas. Esta evolución del mercado es fruto del proceso de liberalización (iniciado en julio de 2009) que se está asentando en el sector.

Como consumidores, debemos aprender a interpretar las diferentes ofertas y dotarnos de las herramientas necesarias para conocer nuestros hábitos de consumo. De este modo, podremos escoger las opciones más ventajosas.

El proceso es similar al que hemos sufrido en otros campos, como la telefonía móvil. Aunque este sector nace en un contexto de libre mercado, no como hiciera la telefonía fija, la cantidad de operadores y tarifas disponibles en la actualidad puede resultar abrumador.

¿Cuánto hemos pagado por la luz?

En la tabla siguiente, elaborada con datos publicados en noviembre (2018) por la CNMC, podemos encontrar tanto el importe anual promedio (€/año) como el coste por kWh (kilovatio-hora. En todos los casos se trata de ofertas sin servicios adicionales y de ámbito nacional.

Gasto de electricidad por tipo de consumidor

*Nota: Sin entrar en detalles, la desviación típica nos permite conocer la distancia que presentan los datos en su distribución respecto a la media aritmética.

Si comparáramos con los datos del año anterior, se podría observar que la mayoría de ofertas se han mantenido pese a la subida del PVPC. Este indicador ha subido un 9% aproximadamente (un 13% para los consumidores con DH).

Durante el periodo anterior, donde el PVPC se redujo en torno al 10-11%, las ofertas sufrieron reducciones entorno al 2%, lo que choca con los datos más recientes.

El precio por kWh más ventajoso sigue siendo el que nos ofrecen las tarifas con discriminación horaria. Pese a todo, algo más del 40% de los consumidores consultados durante el primer semestre de 2018 desconocen qué tipo de tarifa tienen.

Según datos de los propios distribuidores habría un 18% de consumidores en baja tensión con discriminación horaria un número bastante bajo, pero supone incremento del 80% respecto al año anterior.

4 de cada 10 hogares no saben qué tipo de tarifa eléctrica tienen contratada y 7 de cada 10 ni siquiera sabe si está en el mercado libre o regulado.

Desde efectoLED hemos recomendado en varias ocasiones que con la discriminación horaria podemos conseguir un interesante ahorro en la factura de la luz, aunque pensemos que no gastamos tanta luz por la noche.

Es importante analizar nuestro consumo y calcular si merece la pena cambiar el tipo de tarifa que tenemos. Normalmente, si al menos un 28-30% del consumo diario cae dentro de la franja más económica.

En caso contrario, siempre podemos tratar de ajustar nuestros hábitos para concentrar el máximo consumo de electricidad en las horas con el kWh más barato.

¿Es cierto que un nuevo cliente paga menos que uno antiguo?

Pues la verdad es que sí. En la mayoría de comercializadoras eléctricas se ha observado que las ofertas disponibles para captar nuevos clientes son más ventajosas que las ofertas de fidelización.

En concepto de suministro eléctrico, el pequeño consumidor doméstico está pagando unos 75 € al año más que uno nuevo. En el caso de los consumidores domésticos que no pueden acogerse al PVPC esta cantidad asciende hasta los 127 € y, en el caso de las pymes, alcanza los 915 € anuales.

Esto se ajusta perfectamente a las similitudes que hemos comentado entre el sector de las telecomunicaciones y el eléctrico. Entre los clientes del primero, el sentir general es que para conseguir las mejores tarifas o cambiar de teléfono al mejor precio hay que cambiar de compañía.

La diferencia estriba en que a cualquiera que le preguntemos sabe exactamente qué paga de su línea móvil, los minutos que puede hablar y los datos que tiene disponibles. Una situación muy diferente a la que hemos visto en el sector eléctrico.