Actualmente, la mayoría de la población que habita en las zonas rurales de países en vías de desarrollo no tiene acceso a la electricidad o, simplemente, esta resulta excesivamente cara.

El coste de la iluminación en las zonas “no electrificadas” puede ser entre 100 y 1.000 veces superior al de las zonas con una red eléctrica.

Sin luz disponible, la puesta de sol se convierte en un toque de queda innegociable. En estos lugares, es necesario recurrir a métodos alternativos para iluminar las casas, especialmente durante la noche.

Lámparas de queroseno

El problema del queroseno

Para alumbrar las casas durante las horas sin sol, se emplean todo tipo de fuentes de luz: linterna a pilas, velas, fuego alimentado por todo tipo de combustibles, maderas e incluso neumáticos. Métodos poco eficientes, peligrosos y potencialmente muy contaminantes, como las lámparas de queroseno, una de las alternativas más populares.

La OMS estima que 4’3 millones de personas fallecen cada año por la contaminación del aire en el interior de los edificios.

Los gases que se generan en este tipo de lámparas afectan negativamente a sus usuarios. Una exposición continua puede producir pérdida de visión, problemas respiratorios, bajo peso en los niños al nacer y enfermedades aún más graves como el cáncer de garganta o el de pulmón. A todo esto hay que añadir el riesgo de incendio que conlleva la manipulación de esta sustancia.

Atrapados en la pobreza

Pese a que el queroseno puede resultar una solución bastante económica, no deja de ser una alternativa bastante más cara que la electricidad. En algunos casos, este gasto supone hasta 25% de los salarios. El alto precio de la electricidad hace que las familias tengan menos recursos disponibles. Unos recursos que les permitirían, por ejemplo, mandar a sus hijos a la escuela.

Pero no solo las familias se ven afectadas, los negocios e incluso los gobiernos, que en muchos casos destinan recursos para subvencionar estas fuentes de iluminación, también se ven atrapados en este círculo vicioso.

El fuego como fuente de luz

La luz equivale al progreso

En los países industrializados, principalmente en Europa o América del Norte, los habitantes no le dan importancia a algo tan común como la electricidad. Es más, les resulta extraño que pudiera haber poblaciones enteras que viven sin luz.

Actualmente, desde ONGs y, en buena parte, gracias a invenciones desarrolladas por habitantes de estos lugares menos favorecidos, se están poniendo en marcha iniciativas para mejorar la iluminación y eliminar las lámparas de queroseno.

Muchos de estos proyectos han encontrado en la iluminación LED solar el aliado perfecto. Al ser una tecnología de muy bajo consumo, una bombilla LED se puede alimentar de forma autónoma y mediante paneles solares y baterías de pequeñas dimensiones y coste reducido. Otros, como los que mostramos a continuación, aportan soluciones realmente innovadoras para aprovechar la luz natural o generar energía.

Liter of light

Una de las propuestas de iluminación más original y que más difusión ha obtenido es la botella solar, popularizada por la plataforma Liter of Light (litro de luz en inglés).

Este producto utiliza la típica botella de plástico, de entre 1 y 2 litros, como las que se emplean para envasar refrescos. Una vez tenemos la botella limpia, se llena con agua y unos 10 ml de lejía, para evitar que se generen algas, y se cierra adecuadamente.

Lampara solar que funciona con agua

Con la botella preparada, solo falta hacer un orificio en el techo de la estancia a iluminar y colocar la nuestra lámpara de agua en él. Como es de imaginar, la botella se tiene que fijar con un adhesivo resistente que evite que se caiga y, además, selle la abertura para evitar goteras.

Ahora solo queda disfrutar de la luz gratis que se obtiene. Evidentemente, está solución tiene el inconveniente de no funcionar sin sol, pero tiene un coste prácticamente nulo y limita el uso de queroseno a la noche.

Soccket Ball

Otro concepto para generar electricidad de forma sostenible que resulta realmente ingenioso. Soccket es un balón de fútbol que al usarlo genera energía y la almacena en su interior.

El proyecto, desarrollado por Uncharted Play se financió a través de una campaña de crowdfunding que atrajo a personalidades de muy diversos sectores como Bill Gates, David Villa, Ashton Kutcher o Bill Clinton.

Soccket ball genera luz jugando al fútbol

Mediante una bobina de inducción se convierte la energía cinética en energía eléctrica y se almacena en un condensador para un uso posterior. Con solo 30 minutos de uso se puede alimentar una lámpara LED de 6 vatios durante 3 horas.

Tanto una iniciativa como la otra son muy interesantes. Liter of light permite aprovechar la luz solar para iluminar el interior de cualquier espacio, usando solo elementos reciclados al alcance de todos. El Soccket Ball es una manera de aprovechar una actividad saludable como practicar deporte, el fútbol en este caso, para generar electricidad que podemos usar para iluminar o cargar el móvil.