La etiqueta energética identifica la clase a la que pertenece un aparato eléctrico, no importa si es un lavavajillas, una aspiradora o una bombilla LED. Es una manera práctica y muy visual de identificar cuán eficiente es un determinado electrodoméstico en comparación con el resto.

¿Qué es la eficiencia energética?

Podemos definir la eficiencia energética como la capacidad de un dispositivo eléctrico para llevar a cabo su cometido con el menor consumo de energía. Por ejemplo, al comparar dos bombillas que emiten la misma cantidad de luz, será más eficiente la que consuma una menor cantidad de energía. Usar elementos energéticamente eficientes es una de las claves para ahorrar energía y reducir el importe de la factura de la luz.

La etiqueta energética

Como ya hemos comentado, esta etiqueta indica la clase energética a la que pertenece un determinado dispositivo. Es una herramienta muy interesante a la hora de adquirir un nuevo electrodoméstico ya que permite comparar fácilmente varios modelos. De hecho, es obligatorio para los distribuidores de electrodomésticos mostrar el etiquetado que le deben facilitar los fabricantes.

Partes de la etiqueta energética

En la etiqueta podemos observar varios campos:

1. Nombre del fabricante.

2. Modelo.

3. Clase energética a la que pertenece.

4. Otra información de interés.

Clases energéticas

La clasificación energética se realiza mediante clases, identificadas por letras, que tradicionalmente iban de la “A” a la “G”, algo que aún sucede al hablar de eficiencia energética en edificios. Siendo “A” la de mayor eficiencia y “G” la menos eficiente. En función del tipo de producto, se puede incluir hasta 3 clases adicionales A+, A++ y A+++ que son las que suponen un mayor ahorro.

Clases enegéticas de la G hasta A++

El etiquetado energético en Europa

Dentro de la unión europea, es obligatorio que los siguientes tipos de electrodomésticos se etiqueten de forma adecuada:

  • Lavadoras.
  • Secadoras.
  • Lavadoras – secadoras.
  • Frigoríficos.
  • Congeladores.
  • Lavavajillas.
  • Fuentes de luz domésticas.
  • Hornos eléctricos.
  • Aspiradores.

Este etiquetado se regula mediante diferentes directivas europeas como las Directivas de Ecodiseño-Ecodesign (2009/125/EC) o la Directiva Europea 2010/30/CE.

Etiqueta energética del frigorífico

 

¿Qué información adicional aporta la etiqueta de eficiencia energética europea?

Además de la información sobre el consumo, y que compone la parte más destacada del etiquetado, se incluyen otros tipos de datos de rendimiento específicos. Estos parámetros varían según el tipo de electrodoméstico. A continuación comentamos algunos de los más comunes:

En frigoríficos se incluye el consumo anual en kWh/año, el volumen total de los compartimentos de refrigeración, el de los espacios de congelación y las emisiones de ruido.

En lavadoras podemos comprobar el consumo anual de energía, el de agua en litros/año, la capacidad, la eficiencia del centrifugado y las emisiones de ruido tanto al lavar como al centrifugar.

En aspiradores se muestra la clase de reemisión de polvo (indica el grado de limpieza del aire que sale de la aspiradora), el nivel de ruido y la eficiencia de limpieza en suelos duros y alfombras.

Algunos de estos parámetros, como el consumo de kWh/año, dependerán en última instancia del uso que se le dé a cada electrodoméstico.

La etiqueta de clasificación energética en iluminación

En este caso podemos distinguir entre lo que serían las propias bombillas y las luminarias.

Etiqueta energética para iluminación

En el etiquetado de las bombillas o lámparas se indica el proveedor, los diversos niveles de eficiencia y el consumo en kWh cada 1.000 horas.

Por otro lado, en las luminarias encontramos el proveedor, información sobre la compatibilidad con las diferentes bombillas, la pirámide con las diferentes clases energéticas donde se señalan con una cruz las que no son compatibles y, finalmente, otros datos adicionales.

Sin duda el etiquetado energético europeo aporta gran cantidad de información útil para el consumidor.