En artículos anteriores hemos comentado estudios que revelaban los beneficios de la luz verde a la hora de reducir las migrañas crónicas y los beneficios para la piel que podrían proporcionar tanto la luz azul como la roja (aquí).

Esta vez, la luz azul es de nuevo protagonista. Desde Tokio hasta Nueva York, diversos programas para prevenir tanto la delincuencia como los suicidios han hecho uso de luces de este color para prevenir ambos.

Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Es posible hacer que una población sea más segura cambiando solo el color de la luz de sus farolas?

Algunos ejemplos de instalaciones de luz azul

Vamos a repasar un poco las diferentes noticias que se han ido haciendo eco de estos hechos y que evidencias hay detrás.

Glasgow, Escocia (2000)

En esta conocida ciudad escocesa se instalaron luces de color en las calles para mejorar el aspecto de la ciudad y descubrieron que en estas zonas se reducía notablemente la cantidad de crímenes cometidos.

Iluminación azul en Buchanan Street

No obstante, si nos basamos en los datos que aportan desde la policía de Strathclyde (la policía territorial responsable entre otras áreas de la ciudad de Glassglow hasta 2013) resulta difícil extraer conclusiones definitivas sobre su efectividad al respecto.

Prefectura de Nara, Japón (2005)

Tras instalar este tipo de luces, disminuyó un 9% la criminalidad en los barrios iluminados de azul, según indica la propia policía. Esta medida fue adoptada por otras zonas del país.

Por otro lado, la Keihin Electric Express Railway Co. instaló luz azul en los andenes eliminando por completo los intentos de suicidio. A este respecto se han emitido varios estudios que, pese a atribuir de forma inicial una reducción del 84% en los intentos de suicidio, posteriormente se establece que el impacto real de la luz azul sería mucho menor.

Estaciones de metro con iluminación azul

New York, Estados Unidos (2017)

Posiblemente estemos ante el primer estudio con el rigor suficiente para extraer conclusiones. Este trabajo es fruto de la colaboración entre diversos entes públicos y el equipo de Crime Lab Ney York (Universidad de Chicago).

En este estudio se revela que, durante la noche, la criminalidad de las zonas estudiadas se reducía hasta un 39% con la nueva iluminación.

¿Qué hay detrás de estos casos?

A pesar de que sería necesario un análisis en mayor profundidad para determinar, más allá de toda duda, si la luz azul afecta de forma sustancial en este tipo de comportamientos delictivos, existen diversas teorías que explicarían la influencia de la luz en la conducta de las personas. Veamos algunas de ellas:

  • La luz azul tiene un efecto relajante: Al estar asociado con el cielo y el mar, este color tendría un efecto balsámico sobre la gente.
  • Iluminación más agradable: Algunos estudios apuntan a que, la mayoría de las personas, prefieren este tipo de luz frente a la roja, naranja o amarilla.
  • El color de la policía: Ya que en la mayoría de países se asocia este color de luz a la presencia policial, esta tendría un efecto disuasorio ante la posibilidad de cometer un delito.
  • Iluminación inusual: Es simple hecho de que sea un tipo de luz poco habitual haría que la gente actúe con más cautela, evitando actividades o comportamientos sospechosos.

Sea como fuere, no cabe duda de que por pequeña que sea la influencia que tiene la luz de color azul para mejorar la seguridad de las personas, puede suponer una medida preventiva fácil de implementar y con un coste realmente bajo.