Una vez más, con la llegada del invierno la gente se acurrucaba frente a sus chimeneas y los niños empezaban a ilusionarse con la llegada de la Navidad. Turrones, polvorones, regalos y luces.

Oh, las luces de Navidad, con sus colores, su suave titileo… ¿qué sería de estas fiestas sin ellas? Las calles se quedarían oscuras y tristes al caer la tarde, vacías sin la alegría de estas fechas.

Pero, como cada año, hay alguien que quiere acabar con la felicidad, los villancicos y todo lo que la Navidad representa. Un ser que se alimenta de la tristeza: el malvado Grinch.

¿No te lo has encontrado nunca? Pues tienes suerte. Pocos son los que han estado en su presencia y han vuelto a conocer la alegría.

niña leyendo un cuento de navidad

Su nuevo plan era el más astuto que jamás había concebido. Tan sutil y magistral que nadie se daría cuenta de quién estaba detrás y cuáles eran sus objetivos. Al menos hasta que fuera demasiado tarde.

Eliminaría toda la decoración luminosa de las calles de un golpe, haciendo desaparecer toda la calidez y el júbilo que transmiten. Adiós luces, adiós alegría, adiós Navidad. ¿Sencillo? No cabe duda. ¿Ruin? Por supuesto. Pero qué se podría esperar de un ser con un corazón tan oscuro.

Esta vez su aliado sería el frío, un frío como no se había conocido en siglos. Pero, ¿es posible que el frío acabe con las luces de navidad y todo lo que representan? Para resolver el misterio hay que entender el funcionamiento de la iluminación navideña.

Como sabemos, todas las luces, guirnaldas, redes, cortinas e infinidad de adornos funcionan con electricidad. La generación de electricidad emplea varias fuentes diferentes que pueden verse afectadas por el clima desfavorable. Además, con el frío aumenta la demanda.

Todo empieza a tener sentido. Con el mal tiempo las formas más baratas de generar electricidad dejan de ser eficientes. Con el frío hay más demanda eléctrica. Esto hace que aumente el precio de las materias primas, como el gas. En consecuencia, tenemos que el precio de la luz se dispara.

Bueno, parece que el plan del Grinch era tan ingenioso como malvado. Si las familias y las ciudades no podían hacer frente al precio desorbitado de la factura eléctrica qué iban a hacer. ¿Renunciar a la calefacción? Imposible.

¿Qué podían hacer? Adiós luces, adiós alegría, adiós Navidad.

Papá Noel

Previendo lo que podía ocurrir, algunos de los representantes más emblemáticos del espíritu de la navidad como Papá Noel, los Reyes Magos, la Befana o Babushka, se reunieron para encontrar un remedio a tan enorme mal.

Tras mucho pensar e investigar tropezaron con algo que podría devolver la luz y la felicidad a los hogares sin que sus bolsillos tuvieran que seguir sufriendo por la factura de la luz: la gama de luces LED de Navidad y decorativas de efectoLED.

Entre los diferentes artículos que se presentaban había de todo. Encontraron guirnaldas de luces, cortinas, velas LED y divertidas lámparas de colores.

Todas ellas se basaban en una tecnología que no conocían, los diodos LED. Estos pequeños artilugios eran capaces de hacer toda clase de luces de colores y consumían muy poca energía.

Descubrieron además todo tipo de luminarias y accesorios, que se podían utilizar en el resto de la casa e incluso en las calles de las ciudades.

Como sabían que no podían esperar a que llegara la Navidad para actuar, acordaron que ese año repartirían regalos dos veces. Esa misma mañana hicieron un enorme pedido a través de la página web.

Al día siguiente, cuando recibieron el envío, ya tenían listos los camellos, la escoba, los renos y el trineo y los demás medios de transporte que cada uno utilizaba. Raudos, partieron hacía todos los rincones del mundo a repartir la nuevas luces que permitirían a todos disfrutar de las fiestas como siempre habían hecho.

Guirnalda de luces

Y así fue como, gracias a la astucia de los más grandes representantes de la Navidad y la eficiencia de iluminación LED, volvieron las luces, reinó la alegría y se salvó la Navidad.