En el campo de la iluminación, la temperatura de color nos permite clasificar las tonalidades de la luz blanca que emiten las diferentes fuentes lumínicas. Gracias a este valor, cuyo nombre más exacto es temperatura de color correlacionada, podemos agruparlas en tres grandes grupos, hablando así de luz cálida, neutra o fría.

Diferentes temperaturas de color

Diferentes temperaturas de color

Cómo se define la temperatura de color

Desde un punto de vista físico, la temperatura de color de una fuente de luz es la temperatura a la que tendríamos que calentar un cuerpo negro (un objeto teórico que absorbe toda la luz y la energía que incide sobre él) para que emita una luz similar a la de la fuente.

Esta temperatura, que se mide en kelvins (K), no tiene por qué coincidir con la de la luminaria. En el caso de una bombilla incandescente, que ilumina mediante radiación térmica, la temperatura de color de la luz que emite sí es bastante similar a la temperatura física del filamento de su interior. De forma opuesta, los LEDs no emiten luz por radiación térmica, de ahí su altísima eficiencia, y el valor que se le asigna no tiene nada que ver con la temperatura que alcanzan los chips LED.

Diferentes fuentes de luz y su temperatura de color correlacionada (TCC)

En la imagen siguiente tenemos una pequeña tabla con diferentes fuentes de lumínicas donde vemos el color de la luz que emiten y su temperatura de color correlacionada.
diferentes fuentes de luz y su temperatura

Qué temperatura del color elegir para la iluminación

La elección de una temperatura de color u otra obedece, en la mayoría de los casos, a los gustos del usuario en relación con el color aparente de la luz emitida por la luminaria. Aparte de la propia temperatura de la fuente, el nivel de iluminancia, que es la cantidad de luxes que hay en el espacio, también influye en el color percibido. Así pues, una determinada temperatura de color puede parecer más azul, neutra o rojiza en función de la cantidad de luz existente.

Curvas de Kruithof

El físico holandés Arie Andries Kruithof definió lo que se conoce como curvas de Kruithof donde se establecen niveles de iluminancia (medida en lux) y temperatura de color para los cuales la luz resultante se considera agradable y natural.

Curvas de Kruithof

Las curvas definen las combinaciones de temperatura de color e iluminancia que dan una luz de aspecto natural y agradable.

Podemos encontrar elementos de iluminación LED en las tres temperaturas de color y, como ya hemos comentado, la elección de una u otra depende del gusto personal de cada uno. De todos modos existen unas tendencias más o menos generalizadas que se suelen seguir en la mayoría de casos.

Temperatura de color <3500 K

Este temperatura de color, comúnmente denominada luz cálida, produce una sensación de confort y relax. Por lo general se emplea en salones y dormitorios donde se busca crear una atmósfera acogedora. Es el color de las bombillas convencionales de filamentos incandescentes.

Temperatura de color >5000 K

Es la que conocemos como luz fría y destaca porque favorece la concentración y permite distinguir mejor los contrastes. Es la que se emplea en cocinas, oficinas y espacios de trabajo en general. En general, son espacios con una cantidad de luz (iluminancia) elevada lo que también contribuye, como ya hemos visto en las curvas de Kruithof, a que la iluminación sea agradable.

Temperatura de color entre 3500 K y 4500 K

Finalmente, la temperatura de color neutra ofrece un tipo de iluminación intermedia y es la que se emplea en cuartos de baño, donde es la más recomendable ya que es mucho mejor para tareas como, por ejemplo, maquillarse, aunque es perfectamente válida para cualquier estancia. Es la que está considerada como la más natural y se puede utilizar en todo tipo de estancias.

En cualquier caso no tenemos por qué limitarnos a una u otra. Por ejemplo, en los dormitorios de niños y jóvenes, donde es habitual que haya un pequeño espacio para el estudio, se suele combinar la iluminación general, que es normalmente cálida, con alguna fuente de luz fría, normalmente un flexo, para la iluminar el escritorio.

En resumen, la temperatura de color es un parámetro que nos permite clasificar el la tonalidad de la luz blanca, desde la más ámbar hasta la más azulada, para poder elegir la que mejor se adapta al ambiente que deseamos crear en el espacio o a las actividades que se van a desarrollar en él.