Las bombillas G24 son lámparas compactas diseñadas para luminarias empotrables que tradicionalmente han utilizado tecnología fluorescente y que hoy pueden actualizarse a versiones LED más eficientes. Su formato con pines permite una instalación sencilla en downlights, oficinas y espacios profesionales.
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Acerca de Bombillas LED G24
Las bombillas led permiten reducir el consumo energético y adaptar la iluminación a distintas necesidades mediante múltiples casquillos, potencias, temperaturas de color y formatos para cada luminaria.
Las bombillas LED G24 son una alternativa a numerosas lámparas fluorescentes compactas empleadas durante años en instalaciones profesionales. Estas fuentes tradicionales se han utilizado especialmente en luminarias empotrables porque proporcionaban una iluminación relativamente uniforme en un formato compacto.
La tecnología LED permite mantener un formato similar reduciendo la potencia necesaria para obtener un flujo luminoso equivalente. También elimina el periodo de calentamiento característico de algunas lámparas fluorescentes y facilita alcanzar prácticamente toda la intensidad desde el momento del encendido.
En una renovación, sin embargo, no basta con que la nueva fuente tenga una apariencia similar. Dentro de la familia G24 existen diferentes conexiones, por lo que resulta imprescindible comprobar el casquillo exacto antes de realizar la sustitución.
El término G24 identifica una familia de casquillos utilizada principalmente en lámparas fluorescentes compactas y en sus equivalentes LED. Se caracteriza por emplear pines que se insertan directamente en un portalámparas específico.
A diferencia de los casquillos roscados, una bombilla G24 se conecta mediante contactos metálicos situados en la base. El sistema permite insertar la fuente en el portalámparas de forma compacta, algo especialmente útil en luminarias de techo y downlights.
La denominación G24 no describe una única conexión universal. Puede variar el número de pines, su posición y determinados elementos físicos de la base que impiden instalar una lámpara incorrecta.
Por esta razón, al sustituir una fuente existente conviene revisar la referencia completa grabada en la lámpara anterior o en el propio portalámparas.
Dentro de esta familia existen variantes de dos y cuatro pines. Entre las más habituales se encuentran conexiones como G24d y G24q, cada una con diferentes subtipos asociados a su diseño y características eléctricas.
Las versiones de dos pines se han utilizado tradicionalmente en instalaciones donde parte del sistema de arranque estaba integrado en la propia lámpara. Las de cuatro pines suelen trabajar con equipos auxiliares externos y presentan una arquitectura eléctrica diferente.
Esta distinción es especialmente importante en LED. Dos bombillas pueden compartir una forma exterior parecida y no ser compatibles con el mismo portalámparas o sistema de alimentación.
Las fuentes G24 aparecen principalmente en instalaciones profesionales donde se buscaba una iluminación compacta y de uso prolongado. Al pasar a LED pueden seguir aprovechándose muchas de estas luminarias si se verifica correctamente la compatibilidad.
Uno de los usos más frecuentes está en downlights empotrados de techo. Las lámparas compactas G24 permitían generar una iluminación general relativamente amplia sin recurrir a bombillas de gran tamaño.
Las versiones LED pueden mantener este tipo de aplicación con un consumo inferior. Además, ofrecen encendido inmediato y permiten elegir entre diferentes temperaturas de color.
En estos downlights conviene comprobar el espacio interior disponible, ya que algunas bombillas LED incorporan disipadores o cuerpos electrónicos con dimensiones distintas a las de la fuente fluorescente original.
Las instalaciones G24 también son habituales en oficinas, tiendas, recepciones y zonas de atención al público. En estos entornos la iluminación puede permanecer encendida ocho o más horas diarias, de modo que la eficiencia energética tiene un efecto significativo sobre el consumo acumulado.
Una temperatura de color de alrededor de 4.000 K suele utilizarse en oficinas y espacios de trabajo por ofrecer una apariencia neutra. En comercios o zonas de recepción puede optarse por aproximadamente 3.000 K cuando se busca un ambiente visualmente más cálido.
Pasillos, escaleras, vestíbulos y áreas comunes de edificios también pueden incorporar luminarias G24. Son espacios donde el número de puntos de luz suele ser elevado, por lo que el mantenimiento adquiere especial importancia.
Sustituir lámparas con menor frecuencia reduce las intervenciones necesarias y puede resultar especialmente útil en instalaciones con funcionamiento prolongado o acceso poco cómodo.
La compatibilidad es el punto más importante al seleccionar una G24 LED. El aspecto exterior de la lámpara no garantiza que pueda instalarse correctamente en el sistema existente.
El primer paso es revisar la referencia completa de la bombilla anterior. También conviene comprobar cualquier número adicional asociado al casquillo, ya que puede indicar diferencias físicas que afectan a la posición de las guías y al encaje en el portalámparas.
Las variantes de dos y cuatro pines no son directamente intercambiables. Además del número de contactos, puede variar su ubicación y la forma de la base.
No es recomendable forzar una bombilla que no encaje con facilidad. Si los pines o las guías no coinciden, probablemente se está utilizando una variante incorrecta.
Una vez confirmada la conexión, hay que determinar cuánta luz necesita la instalación. Los lúmenes son la referencia más útil para comparar la nueva fuente con la anterior.
Por ejemplo, si la lámpara existente proporciona alrededor de 1.200 lúmenes, conviene buscar una alternativa LED que se acerque a ese flujo, teniendo en cuenta las pérdidas producidas por el reflector o difusor de la luminaria.
Una reducción elevada de potencia no debe implicar necesariamente una pérdida de iluminación si la nueva bombilla ofrece una mayor eficiencia.
La temperatura de color influye directamente en la percepción del espacio. Entre 2.700 y 3.000 K se obtiene una luz cálida, adecuada para hoteles, zonas de recepción o determinados comercios.
Alrededor de 4.000 K se consigue una iluminación neutra habitual en oficinas, pasillos y áreas de trabajo. Las temperaturas superiores generan una apariencia más fría y deben elegirse teniendo en cuenta el resto de la instalación.
Las luminarias G24 fluorescentes suelen incorporar equipos auxiliares, por lo que este aspecto debe comprobarse antes de instalar una fuente LED. Existen modelos G24 LED para conexión directa a 230 V y otros compatibles con determinados tipos de balasto.
Algunas bombillas LED G24 están diseñadas para conectarse directamente a la red eléctrica de 230 V. Para instalarlas es necesario retirar o puentear el balasto existente siguiendo el esquema de conexión indicado por el fabricante.
Esta configuración elimina el equipo auxiliar de la instalación, pero requiere intervenir sobre el cableado de la luminaria. Cualquier modificación debe realizarse con la alimentación desconectada y por personal cualificado cuando corresponda.
Otras bombillas LED G24 están diseñadas para funcionar con determinados balastos sin necesidad de eliminarlos. Según el modelo, pueden ser compatibles con balastos electromagnéticos (EM), con balastos electrónicos (HF/ECG) o con varios sistemas de alimentación.
La compatibilidad debe comprobarse siempre antes de la instalación, ya que no cualquier bombilla LED G24 puede utilizarse con cualquier balasto. Un equipo incompatible puede provocar parpadeos, dificultades de encendido, un funcionamiento inestable o impedir completamente que la lámpara funcione.
La ficha técnica del fabricante debe indicar expresamente si la bombilla requiere conexión directa a 230 V, si es compatible con balasto electromagnético (EM), con balasto electrónico (HF/ECG) o si admite más de un sistema de conexión.
Antes de realizar el cambio debe identificarse la referencia completa de la lámpara existente y comprobar el número de pines. Después hay que revisar el tipo de alimentación que utiliza la luminaria y las especificaciones de la alternativa LED.
Si la nueva fuente es compatible con el equipo auxiliar instalado, la sustitución puede resultar relativamente sencilla. Si necesita conexión directa, será necesario modificar el circuito para alimentar la bombilla conforme a su esquema eléctrico.
También deben revisarse las dimensiones del cuerpo LED. Un downlight puede disponer de espacio suficiente para una lámpara fluorescente y, sin embargo, no admitir una alternativa LED con un disipador más ancho o largo.
Finalmente, conviene comprobar el flujo luminoso, la temperatura de color y la distribución de la luz para evitar que el resultado final sea significativamente diferente al de la instalación original.
No. G24 identifica una familia de conexiones que incluye diferentes variantes. Existen modelos de dos y cuatro pines, además de diferencias en la geometría y posición de determinados elementos del casquillo. Por ello, una bombilla indicada simplemente como G24 no debe considerarse automáticamente compatible con cualquier portalámparas de esta familia.
Lo más fiable es revisar la referencia completa grabada en la bombilla que se desea sustituir. También puede consultarse la identificación del portalámparas o la documentación de la luminaria. Además de la referencia, conviene contar los pines y comprobar su disposición.
Depende del modelo concreto. Algunas bombillas LED G24 están diseñadas para trabajar con determinados balastos, mientras que otras requieren alimentación directa y obligan a retirar o puentear el equipo auxiliar. La decisión debe basarse siempre en el esquema de conexión especificado para la nueva bombilla.